martes 16 de marzo de 2010

No me gusta

No me gustan las noches cortas, pero sí los días largos. No me gusta que la gente me vea por la calle, adoro la indiferencia de los desconocidos. No me gusta el contacto físico más allá de lo estrictamente necesario, aunque sé que hay personas a quien no puedo negárselo. No soy capaz de leer poesía con el bullicio de la gente a mi alrededor y me encanta cuando alguien me sorprende en la lectura de un poema tras haberme llamado cuatro veces. Eso demuestra la capacidad de embrujo que tienen las letras.

No me gustan las mujeres que se hacen notar, porque si quieren que la gente las vea es porque no tienen nada que merezca la pena descubrir. No me gusta el maquillaje. No me gustan las mujeres que se maquillan. Me encanta descubrir cada día una arruga nueva en la sonrisa de la persona que quiero, porque cada una de esas arrugas es la confirmación de mi vida a su lado. Cada arruga recorrerá parte de nuestra historia. No me gusta que una mujer no sea ella misma porque lo mejor de cada mujer es que es diferente a las demás.

No me gusta aparentar. Si estoy triste es porque tengo que estar triste. No me gusta que la gente intente cambiar las cosas que sé que nunca cambiarán. Detesto que alguien quiera interponerme a la fuerza el significado de la palabra amor. Existen tantos tipos de amor como personas en este mundo y ninguno de ellos es mejor que el otro. No me gustan las relaciones sin peleas, sin altibajos, porque son esos momentos los que reafirman el amor de una pareja. No me gustan las mujeres que se muestran del todo, prefiero descubrirlas poco a poco. No me gustan las mujeres que miden 1,80 sino las que me elevan por encima de esa altura con una simple mirada. No me gusta ser descubierto pero me gusta que me espíen desde la distancia.

No me gusta quedarme sin tinta a mitad del poema. Detesto algunos de mis poemas, aunque siempre los guardo para releerlos. No me gusta escribir pensando que lo que escribo vale algo, creyendo ser digno de grandeza. Si eso pasa dejo la pluma, cierro el tintero y abro el libro de algún gran literato para volver a la realidad. No me gusta tener manuscritos colgados por las paredes, aunque sé que el día que los guarde me arrepentiré a cada segundo. Odio cuando un poeta me defrauda, pero siempre le otorgo el beneficio de la duda. Aunque duela, me gusta encontrar mi dolor en las palabras de otro, pero odio que sea otro quien me hable de mi dolor.

No me gusta el hecho de que me gustes tú, pero prefiero que mi corazón sea sincero y no perder nunca de vista mis verdaderos gustos.

4 comentarios:

  1. Alfredo L. ZamoraMar 16, 2010 04:22 AM

    Me ha encantado, melón!!

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  2. No me gusta que otros hablen de mi, pero sin conocerme lo has hecho...

    Saludos

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  3. a mi también me gusta que me espíen desde la distancia...

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  4. Me alegro, aunque no sepa quien eres.

    Un saludo y gracias por cometnar!

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