Estoy aquí. Me encuentro esperando a que vuelvas en un vuelo transoceánico blandiendo tus alas como espadas cortando el vuelo de las aves. Mientras deseo tu vuelo espero, y espero deseando que vueles pronto con las golondrinas extranjeras.No temas. No dudes. Extiende tus brazos. Ata tus muñecas con lazos que acaricien tu piel, con lazadas de versos que aprieten dulcemente la historia de tu vuelo. Lanza los brazos al cielo para que yo pueda apretar los restos de mi memoria y no olvidarte nunca en la distancia.
No huyas con otros. No viajes sola por caminos más largos. No te enredes en palabras cuyo sentido no alcanza más que el presente. Deja que sea yo quien teja la manta mágica de tus sueños, las sábanas de un amor que no entiende de tiempos finitos, que no conoce la palabra "efímero". Deja que la vainilla de mis labios acaricie tu piel de chocolate. Deja que se derritan en ti para morirme de placer. Deja que te mate a mi manera, al modo más dulce.
Vuela hacia mí para morir y no ser yo quien muera esperando tu vuelo. Abre las alas. Vuela.

2 comentarios:
Sencillamente genial
Siempre se ha dicho que no hay mayor amor que el que se sostiene en la libertad... tus palabras lo justifican... (con sabor a vainilla y chocolate)
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