viernes 20 de noviembre de 2009

Irrelevante, dolorosa, perfecta

Irrelevante en mí,
perdida en tu propia pérdida.
Ínsula de mi memoria,
palabra acorrralada en tu boca
y acalorada en mi sangre,
la que derrama tu poesía.

Dolorosa en mí,
virgen bendita del infierno,
exiliada ramera de mi cuerpo.
Deja tu sexo en la cartera
que no llevo suelto para comprar
tus besos.

Perfecta en mí,
llena de imperfecciones tu sola esencia
sin mis perfecciones,
que son pocas, como tus celos,
versos mal escritos,
letras sin dueños.

lunes 9 de noviembre de 2009

Carta de un hombre desesperado a una mujer inesperada

Estoy aquí. Me encuentro esperando a que vuelvas en un vuelo transoceánico blandiendo tus alas como espadas cortando el vuelo de las aves. Mientras deseo tu vuelo espero, y espero deseando que vueles pronto con las golondrinas extranjeras.

No temas. No dudes. Extiende tus brazos. Ata tus muñecas con lazos que acaricien tu piel, con lazadas de versos que aprieten dulcemente la historia de tu vuelo. Lanza los brazos al cielo para que yo pueda apretar los restos de mi memoria y no olvidarte nunca en la distancia.

No huyas con otros. No viajes sola por caminos más largos. No te enredes en palabras cuyo sentido no alcanza más que el presente. Deja que sea yo quien teja la manta mágica de tus sueños, las sábanas de un amor que no entiende de tiempos finitos, que no conoce la palabra "efímero". Deja que la vainilla de mis labios acaricie tu piel de chocolate. Deja que se derritan en ti para morirme de placer. Deja que te mate a mi manera, al modo más dulce.

Vuela hacia mí para morir y no ser yo quien muera esperando tu vuelo. Abre las alas. Vuela.

sábado 31 de octubre de 2009

Una noche serena

Al fin redescubrir una noche serena,
dejar atrás la luz y los sentidos,
mástiles y pasiones bajo tregua,
calmar mi corazón como si fuera mío.

Todo fuera posible, todo fuera
un sueño más, un acontecimiento
nocturno, y sin futuro, una breve tormenta.

Alfonso Costafreda

martes 27 de octubre de 2009

Beirut y el amor, el amor y Beirut


"Te quiero. Siempre te querré por no haber tenido el valor suficiente para decirme que te estaba matando. Una vez me pediste que te concediera una noche y, cuando lo hice, te la pasaste entera llorando en mis brazos. Te quedaste en mi cama. De madrugada, me ayudaste a tirar zapatos al hombre del tambor. Hicimos el amor durante el mes sagrado. Bebimos vino. Recitamos a Rumi a Al Mutanabi. Fingí ser Sherezade. Nos subimos al tejado y vimos salir el sol".

"Bebimos más vino y juramos que siempre nos mantendríamos puros. Que siempre haríamos lo que nos dictara el corazón. Que caminaríamos por la cuerda floja y nunca nos caeríamos. Que ni la guerra, ni las bombas, ni los vecinos poco amistosos conseguirían desmoralizarnos. Que el amor era el rey y yo era tu reina. Que correríamos entre la ropa húmeda tendida bajo el sol del desierto. Que todos los momentos serían valiosos. Que cada momento daría origen a uno nuevo. Que la vida podría ser lo que nosotros quisiéramos que fuera. Que no habría más aviones que rompieran la barrera del sonido. Que no habría más atentados. Que no habría más restricciones en cuanto al amor. Que no habría religión, sino amor. Que conduciríamos a toda velocidad y nunca nos detendríamos. Que beberíamos y nunca perderíamos el conocimiento. Que las estrellas siempre nos guiarían. Que el sonido de la oración de la mezquita de la calle era la señal para hacer el amor. Que llegaríamos al orgasmo antes de que acabara la llamada a la oración. Que viviríamos eternamente como los graffiti de milicianos convertidos en mártires hechos con plantillas en los muros destrozados de Beirut. Como los gatos callejeros que siempre encuentran sus huesos de pollo. Como el mar, el azul infinito. Como tus ojos, una eternidad sin límite. Como el café amargo sobre el que juré que no escribiría nunca. Como la guerra..., que nunca terminará. Estábamos en guerra tú y yo. Éramos nosotros contra la realidad. Era nuestra locura contra las noches cubiertas con un velo negro. Eran nuestros corazones contra los muros acribillados a balazos. Eran nuestras almas contra la naturaleza del hombre. Era el amor, donde tenía que estar la muerte. Era la luz, cuando el mar se iba a dormir. Era el calor, cuando Beirut moría de un disparo".

"Nunca pensé que podría vivir todo aquello sin ti. Nunca pensé que podría volver a encontrar Beirut después de que me dejaras".

"Pero lo hice".

'Beirut, I love you', Zena el Khalil

domingo 25 de octubre de 2009

Yo tampoco quiero crecer

"Todos los niños, menos uno, crecen. Desde muy pronto saben que van a crecer, y Wendy lo supo de la siguiente manera: un día, cuando tenía dos años, estaba jugando en el jardín, cogió una flor y corrió con ella hacia su madre. Supongo que en ese momento estaba encantadora, porque la señora Darling se llevó la mano al corazón y exclamó: “¡Ojalá pudieras quedarte así para siempre!” Fue todo lo que ocurrió entre ellas, pero desde ese instante Wendy supo que tenía que crecer. Todos nos enteramos de eso a los dos años. Los dos años son el principio del fin".

James Matthew Barrie

viernes 2 de octubre de 2009

'Autorretrato' de una mente complicada

"No sé qué espero del amor. Las declaraciones encendidas me recuerdan la histeria. Un amigo mío ha constatado que la gente se muestra más agresiva con él cuando se pone su traje rojo. Así cuento yo la historia de Jesús: una mujer adultera consigue hacer creer a su marido que Dios la ha fecundado, vuelve loco a su hijo con esa historia, él se la cree, se echa a los caminos para anunciar la buena nueva y muere por ella. A veces me da por pensar que todo lo que sé está contenido en mi cerebro, entonces me pongo a pensar intensamente en ese pedazo de carne de peso ligero, pero siento un vacío, ese órgano no dice nada: no consigo pensar en el órgano de mi pensamiento".

Édouard Levé


Diario de un poeta: Mario Benedetti

Ya han pasado varios meses desde que sentimos la pérdida de este gran poeta y hoy ha vuelto a mi cabeza. Les dejo una entrevista realizada por la Telesur en la que el Benedetti habla de su pasado más íntimo y de lo difícil que fue su vida de niño. La literatura y la escritura quedan un poco al margen en esta entrevista, y el escritor se centra en los difíciles comienzos de su familia, el paso por su escuela en primaria y el momento en el que se enamoró de la poesía. Espero que lo disfruten.



Si quieres saber un poco más dela pérdida de este fabuloso escritor: